eh observado a muchas mamás. Pienso que me gustaría sentir en algún momento la emoción que experimentaron cuando se enteraron que lo serían y disfrutar de sus hijos cuando bebes, niños y el recorrido por las demás etapas del desarrollo.

Mi esposo y yo somos una pareja joven. Ya tenemos 8 años y medio juntos. Ambos tenemos nuestros trabajos. En muchas ocasiones hemos conversado sobre la posibilidad de ser padres, pero cada vez que hablamos del tema, surgen miles de situaciones e ideas que nos hacen aplazar un poco más la decisión.

Cuando empezamos a conversar sobre la posibilidad de un embarazo, fue por la presión social y de amistades que siempe nos insinuaban la situacion. Lo conversamos: no deja de dar pena ver que las personasde tu alrededor ya an formado su familia .

Otra de las razones por la que hablamos del tema, es que desde que estamos juntos han habido muchas ocasiones en las cuales parecía que ya había un embarazo en camino. No saben, me sentía por un lado con mucha alegría, pero, por otro lado, con mucho temor. La primera falsa alarma hizo que me sintiera muy ansiosa, porque pensaba que ya no íbamos a poder seguir con nuestros planes de salir, divertirnos y viajar juntos. Pero también sentía que aún no estaba preparada para asumir tremenda responsabilidad. Decidimos salir de dudas y fuimos a realizar un chequeo. Mientras esperábamos los resultados, nos sentíamos ambos demasiado nerviosos y vulnerables, pero pensábamos que si eran positivos, serían bienvenidos a pesar de nuestras dudas y temores. Cuando nos informaron que era una falsa alarma, ambos nos quedamos callados: con pena de saber que sólo fue eso, una falsa alarma. Cuando estás en esos momentos de tensión, vas pensando a mil por hora y tratando de convencerte de que sería una buena noticia, algo bonito, que como madre no sabes cómo lo harás, pero que tratarás de hacerlo lo mejor posible. Pero, al mismo tiempo, cuando el doctor te dice que no te preocupes, que no estás embarazada, te sientes como que te regresa el alma al cuerpo y sólo atinas a agradecerle al médico y te vas. Después te da pena, porque te preparaste tanto para la noticia, que casi terminaste por aceptarla.

Después se presentaron otras falsas alarmas, pero ya no nos chocó tanto: porque había muchos indicios de que era imposible que sucediera, pero también porque esas situaciones, de alguna manera te ayudan a ir pensando en la posibilidad de un embarazo de manera más decidida, porque te llenas de una alegría y un deseo cada vez mayores de que eso pase.

En la última ocasión, en la quetuve varios desarreglos con las mis periodos, la probabilidad de un embarazo fue mayor. Entonces, volvimos a la clínica a para los análisis, y en la espera, nuestras ilusiones iban en aumento, hasta el punto de imaginar como sería, pensar si realmente estábamos preparados o no, si íbamos a poder con la responsabilidad. Estábamos asustados y eufóricos. Pensaba en mi trabajo, , ar, en cómo voy a ayudar con las cuentas si yo ,
En mi enfermedadhormonal que hay muchas probabilidades mi bebe herede. Me sentía tan agobiada, porque no iba a ser un embarazo planificado, sino un descuido de mi parte. Hasta me sentí culpable por no haberme cuidado bien, por lo menos hasta fortalecer mi organismo un poco más para disminuir riesgos y que el bebe nazca sano. Esos temores se los he comentado a muchas personas que son madres, y muchas se han sentido identificadas con las preocupaciones normales y naturales de esta decisión. A veces uno piensa que hay un momento exacto, pero no es así.

Pero, por otro lado, me imaginaba que tenía a un ser vivo dentro de mi vientre y eso me llenaba de alegría, porque podría estar pasando en mí algo tan maravilloso, tan increíble, como dar vida a un ser producto del amor y las travesuras de pareja. También me llenaba de ternura ver a mi esposo que pasaba su mano por mi vientre y lo besaba, sin aún saber si estaba o no embarazada. Eso me hizo sentir tranquila y segura. Imaginaba mi cuerpo cambiar, mi vientre crecer y acomodarse para dar cabida al ser que estaría en mí durante nueve largos meses, y me seguía asustando, ya que, como soy tan inquieta, me decía: “¿aguantaré nueve meses?, ¡ojalá!”, y nos reíamos de lo que hablábamos.Él me decía que no me preocupara porque él me ayudaría. Luego pensábamos en las visitas al médico, en verlo en las ecografías, escuchar sus latidos, llenándome de sentimientos tan fuertes, que sólo se pueden definir como un milagro de Dios. Pensábamos en el momento de su nacimiento, y mi esposo me decía que él iba a entrar conmigo para apoyarme y para sentirse parte de ese precioso momento. Pensábamos, también, cómo será, qué rostro tendrá, será niño o niña, y nos preguntábamos nuestras preferencias. Él me respondió que quería una niña que fuera como yo, eso también me asustó un poco porque me cuestionaba yo misma: ¿si nace niño lo va a querer igual? Y como no quería torturarme más, le pregunté y me contestó que cualquiera de los dos va a ser igual de amado y querido por él, por el simple hecho de ser de la mujer que más ama en esta vida. Como comprenderán, me emocioné tanto, que empecé a llorar de alegría y de ternura.

Todas estas conversaciones me hicieron darme cuenta y pensar que nunca estamos del todo listas y preparadas para ese momento. No vamos a dejar de sentirnos temerosas, pero podemos manejarlo. Lo claro es que todas estas experiencias y conversaciones me han hecho madurar un poco más, y aprender a compartir el espacio de pareja, prepararlo para recibir a alguien más, asumiendo la responsabilidad de amarlo, cuidarlo, educarlo y darle lo que necesita.

Esto me ayudó a entender que cuando tomemos la decisión y llegue el momento, ambos vamos a estar felices, pero mucho mejor preparados, en parte, gracias a todas esas falsas alarmas, que nos han permitido darnos cuenta de qué es lo principal: es el amor, pero también el deseo, muy grande, de ser mamá, a pesar de todas las dificultades que puedan presentarse.

Ahora salio que mi ultimo susto con un atraso de casi tres meses ... es un desorden hormonal y lo que tengo no es un bebe... si no un quiste paraovarico... el cual me dejo en la mas profunda depresion...

Lo único que deseamos, y se lo pedimos en nuestras oraciones a Dios, es que si algun dia sale unbebe sea sano. Sea niña o niño, lo vamos a amar igual.